
Cuando un huésped entra por la puerta, decide en segundos si volvería. No hace falta una lupa, los textiles cantan. Un sofá con olor o un colchón con manchas tumba la experiencia y las reseñas.
Yo lo veo a diario en Gran Canaria: la diferencia entre “correcto” y “wow” está en cómo tratas sofás, colchones, alfombras y cojines. Aquí te cuento cómo lo hago y por qué funciona.
Si prefieres delegarlo, puedes echar un vistazo a nuestros servicios o escribirme por contacto.
La limpieza es uno de los factores más determinantes en la experiencia del huésped. En los pisos de alquiler vacacional, mantener una higiene impecable no solo mejora las valoraciones, sino que también incrementa la ocupación y permite justificar tarifas más competitivas.
A diferencia de otros tipos de alojamiento, en un alquiler turístico los cambios de huéspedes son frecuentes, lo que implica una exigencia mayor en la rotación de limpieza. Cada detalle cuenta, desde el brillo de los grifos hasta el estado de los textiles. Un solo descuido puede traducirse en una reseña negativa que impacte directamente en la reputación del alojamiento en plataformas como Airbnb, Booking o Vrbo.
Además, tras la pandemia, las expectativas de los viajeros en cuanto a higiene han aumentado considerablemente. Muchos usuarios filtran alojamientos según las valoraciones sobre limpieza, por lo que invertir en una limpieza profunda y profesional ya no es un lujo, sino una necesidad.
Contar con un protocolo de limpieza eficiente, productos adecuados y personal capacitado permite ofrecer una estancia segura, confortable y libre de sorpresas desagradables. En definitiva, la limpieza no solo es una cuestión estética, sino una estrategia clave para fidelizar a los huéspedes y destacar en un mercado cada vez más competitivo.
Menos quejas, menos cancelaciones y más reseñas positivas = mejor ocupación y precio por noche sostenible incluso fuera de temporada alta. Un textil impecable justifica la tarifa.
El sofá y la cama “hablan”. La sensación al sentarse y el olor al abrir la habitación son pruebas del algodón. Por eso priorizo protecciones, aspirado profundo y desinfección con vapor controlado cuando el tejido lo admite.
Si todo esto te suena a mucho trabajo, puedes consultarme fechas y dudas.
Para garantizar una limpieza profunda y profesional en un piso de alquiler vacacional, es fundamental contar con los productos adecuados. No se trata solo de eliminar el polvo o dar buena imagen: una correcta desinfección asegura una estancia segura, higiénica y libre de malos olores, algo que los huéspedes valoran cada vez más en sus reseñas.
Limpiador multiusos: Ideal para superficies como mesas, encimeras, muebles y puertas. Se recomienda uno con propiedades desinfectantes.
Desinfectante con base alcohólica o virucida: Imprescindible para baños, cocina y zonas de alto contacto (interruptores, pomos, mandos a distancia).
Limpiacristales: Para ventanas, espejos y superficies brillantes. Aporta sensación de limpieza y luminosidad.
Detergente para suelos: Según el tipo de suelo (madera, cerámica, vinilo), es importante usar un producto específico que limpie sin dañar.
Desengrasante para cocina: Fundamental para limpiar campanas, fogones, microondas y electrodomésticos.
Limpiador de baño y antical: Elimina restos de cal, sarro y jabón de lavabos, duchas e inodoros.
Ambientador neutro o eliminador de olores: Preferiblemente sin fragancias intensas, para no incomodar a los huéspedes sensibles a olores fuertes.
Productos para tejidos (spray textil, detergente especial, bicarbonato): Ideales para sofás, colchones, cojines y alfombras.
Bayetas de microfibra de distintos colores (para evitar contaminación cruzada)
Escobas, recogedores y fregonas limpias
Aspiradora (preferiblemente con filtro HEPA)
Guantes desechables
Cubo con compartimentos separados para productos
Cada vez más viajeros valoran los alojamientos sostenibles. Utilizar productos de limpieza ecológicos y biodegradables puede ser un plus para destacar frente a la competencia y atraer a un público más consciente del impacto ambiental.
Establecer una rutina de limpieza según el momento de la estancia es clave para mantener un alto estándar de higiene en un alquiler turístico. No todas las limpiezas requieren la misma intensidad, pero todas cumplen una función esencial: ofrecer una experiencia cómoda, segura y profesional al huésped. A continuación, se detallan los tres momentos clave para la limpieza de un piso turístico.
Este es el momento más crítico. La limpieza previa a la entrada define la primera impresión del viajero y puede condicionar toda su experiencia. Es fundamental realizar una limpieza profunda, ventilando los espacios, desinfectando superficies de alto contacto y asegurando que todo esté impecable.
Tareas clave:
Cambiar sábanas y toallas por juegos limpios y desinfectados.
Aspirar y fregar todos los suelos.
Revisar que no queden residuos u objetos personales de anteriores huéspedes.
Limpiar baños, cocina y electrodomésticos a fondo.
Verificar que no haya malos olores y colocar ambientadores neutros si es necesario.
Reponer artículos de cortesía (papel higiénico, jabón, bolsas de basura, etc.).
Una limpieza minuciosa en este punto reduce las probabilidades de quejas y aumenta las posibilidades de recibir una reseña positiva.
En estancias más largas (más de 5-7 días), ofrecer una limpieza intermedia opcional puede ser un valor añadido. Algunos propietarios la incluyen en el precio o la ofrecen como servicio extra.
Tareas recomendadas:
Cambio de sábanas y toallas si se solicita.
Recogida de basura.
Revisión general de limpieza (superficies, baño, suelo).
Ventilación del alojamiento.
Esta opción mejora la experiencia del huésped y muestra atención al detalle, reforzando una imagen profesional del alojamiento.
Una vez que el huésped abandona el piso, es momento de hacer una limpieza profunda nuevamente. Además de preparar el espacio para los próximos inquilinos, esta limpieza también sirve para detectar posibles daños o incidencias.
Tareas imprescindibles:
Retirar toda la ropa de cama y baño usada para su lavado.
Revisar y limpiar en profundidad todas las estancias.
Detectar y reportar objetos olvidados o daños en el mobiliario.
Comprobar el funcionamiento de electrodomésticos, luces y cerraduras.
Ventilar bien el espacio antes de cerrar.
Este proceso también es una oportunidad para realizar pequeñas tareas de mantenimiento preventivo que eviten problemas futuros.
Una limpieza superficial no es suficiente cuando se trata de un alquiler vacacional. Los huéspedes valoran la higiene tanto como la ubicación o el precio. Existen zonas que, si no se tratan adecuadamente, pueden provocar malas reseñas y afectar directamente a la reputación del alojamiento. A continuación, te explicamos cuáles son y qué errores evitar.
Los sofás acumulan polvo, ácaros y olores con facilidad, especialmente en estancias de alta rotación. Uno de los errores más comunes es no aspirarlos con frecuencia ni utilizar productos específicos para tejidos. También se descuida la limpieza de manchas visibles y la desodorización regular. Invertir en fundas lavables o contratar limpiezas profesionales periódicas puede marcar una gran diferencia en la percepción de limpieza general.
El colchón es uno de los elementos más sensibles para los huéspedes. Utilizar protectores impermeables y lavables es clave para evitar manchas por sudor, fluidos o derrames accidentales. Además, desinfectar entre cada estancia no solo previene olores y bacterias, sino que genera confianza en la limpieza del alojamiento. Es un detalle que muchos propietarios pasan por alto, pero que los viajeros valoran cada vez más.
Las alfombras y cojines decorativos aportan calidez, pero también pueden convertirse en focos de polvo y alérgenos. La limpieza profunda debe hacerse de forma regular, especialmente en temporadas altas. Un buen truco es rotarlos entre estancias para que el desgaste no sea tan evidente. Además, lavarlos o aspirarlos con vapor ayuda a mantenerlos frescos y libres de olores.
Establecer una tarifa de limpieza en un alquiler vacacional es una práctica común y, en muchos casos, recomendable. Esta tarifa permite cubrir los costes derivados de dejar el alojamiento en perfectas condiciones tras cada estancia, especialmente si se contrata personal externo o se utilizan productos de calidad profesional.
Una tarifa de limpieza bien definida puede incluir:
Limpieza general del alojamiento tras la salida de los huéspedes.
Lavado y cambio de sábanas y toallas.
Desinfección de superficies, baños y cocina.
Aspirado, fregado de suelos y ventilación de los espacios.
Reposición de artículos básicos (jabón, papel higiénico, bolsas de basura).
Establecer esta tarifa también permite garantizar una estandarización del nivel de higiene, algo muy valorado por los viajeros, especialmente en plataformas como Airbnb, donde la limpieza es uno de los criterios más evaluados.
Cubre tus costes reales sin afectar al precio base de la estancia.
Aumenta la transparencia: los huéspedes saben que el espacio se limpiará profesionalmente.
Permite mantener un estándar alto de higiene, lo que se traduce en mejores valoraciones y más reservas.
Reduce la presión entre estancias cortas, donde el tiempo para limpiar suele ser limitado.
El importe puede variar según el tamaño del alojamiento, la frecuencia de uso y si se contrata a una empresa de limpieza profesional.
Un rango habitual en pisos turísticos pequeños oscila entre 20 € y 60 € por estancia. Es importante que la tarifa sea razonable y coherente con la calidad del alojamiento.
Siempre debes indicar la tarifa de limpieza de forma clara en el anuncio del alojamiento.
Una tarifa inesperada al momento de la reserva puede generar desconfianza o incluso cancelaciones.
Si necesitas ayuda con la limpieza de tu alquiler vacacional, en Todo Limpio Gran Canaria te ofrecemos un servicio profesional a domicilio para dejar sofás, colchones y alfombras como nuevos.